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La ‘magia’ de la osteopatía infantil

Como la mayoría de bebés, Lis ha sufrido los dichosos CÓLICOS DEL LACTANTE, y nosotros hemos sido unos de esos papás desesperados en busca de “la solución”, probando varias cosas, hasta que dimos con la OSTEOPATÍA INFANTIL.

Sin duda ha sido la solución. En cuatro sesiones habían desaparecido los gases y las molestias. Lis estaba mucho más tranquila, no sufría la crisis nocturnas y dormía mejor. Es por eso, que empecé a interesarme por los beneficios de la osteopatía infantil, ya que no solo es capaz de quitar gases. Tiene infinidad de posibilidades de tratamiento para muchísimas cosas, que yo desconocía totalmente.

En el post de hoy, de la mano de Sergio Peinado Sancho, Osteópata especializado en embarazadas, bebés y niños, conoceremos de primera mano todo acerca de la Osteopatía Infantil.

Marta Ibarra

“Nací hace 26 años tras un parto complicado. Mi madre y yo tuvimos que hacer un gran esfuerzo para que pudiese nacer ya que me quedé encajado en su pelvis. Para ayudarme a ‘salir’, el ginecólogo tuvo que utilizar una ventosa y tirar de mi cabeza hacia afuera dejándola bastante “deformada”. Al cabo de un rato se acercó el pediatra a evaluar mi estado y colocó los ‘huesos’ de mi cabeza con sus propias manos. También vio que mi pie derecho se encontraba ‘metido’ hacia dentro y aunque en el momento no le dio importancia por si se corregía solo, a los 13 meses tuvieron que ponerme una escayola para corregirlo, justo cuando comenzaba a andar.

Mi madre siempre ha comentado el disgusto que sintió cuando me pusieron la escayola y por supuesto, el que me llevé yo también. Imaginad la incomodidad que debe suponer para un bebé llevar algo que pesa, aprieta y que le hace moverse con dificultad.

Es una pena que la Osteopatía Infantil apenas se conociese por aquel entonces porque estoy convencido de que si hubiese recibido unas sesiones después del parto para aliviar la presión de mi cráneo y normalizar las tensiones fasciales originadas intraútero (que habían hecho que mi pie se ‘torciese’), posiblemente hubiera evitado el uso de la escayola y ahora no tendría una leve plagiocefaliaizquierda ni presentaría una actitud escoliótica.”